jueves, 21 de julio de 2011

Trilogía de las cámaras Shaolin

La trilogía de las cámaras está formada por: Las 36 cámaras Shaolin, Retorno a Shaolin y Los discípulos de la cámara 36.
La mejor es, sin duda, la primera. Las 36 cámaras Shaolin no es sólo la mejor de la trilogía, sino que me atrevo a asegurar que es la mejor película de kung fu de la historia.


¿De qué va la película? Cantón está ocupado por los manchúes, el joven Liu Yu (interpretado por el
magnífico GORDON LIU) colabora con la resistencia, pero es descubierto y obligado a huir. Decide ir al templo de Shaolin a aprender kung fu y allí comienza a entrenar para superar las 35 cámaras una a una. Cuando consigue convertirse en un maestro de las artes marciales, es nombrado monje supremo y entonces crea la cámara 36 con la finalidad de enseñar kung fu al pueblo oprimido. En el templo le dan el nombre de San Te (personaje histórico en China) y que significa “Tres virtudes”.
Las 36 cámaras Shaolin no es una película en la proliferen las peleas (aunque las pocas que hay, sobre todo al final, son soberbias, intensas, rápidas y prolongadas) y se da más importancia al duro entrenamiento.
Los planos son largos, habiendo en cada uno unos 20 o 30 pasos, las coreografías son sobrias y elegantes, las interpretaciones brillantes, fotografía pocas veces vista en las películas de kung fu y que creó escuela, vestuario, ambientación, todo es impecable, es decir, que como no la veáis mereceréis morir entre terribles sufrimientos.

La segunda parte, Retorno a Shaolin, también es magnífica. El kung fu de montar andamios es verdaderamente espectacular y la pelea final, contra un grupo de malvados manchúes armados con taburetes chinos, es impresionante. Aclaro que mi arma favorita de kung fu es la banqueta, por eso esta escena me gusta especialmente.



La tercera parte es tan floja que no merece la pena hablar de ella, no es que sea especialmente mala, pero es que comparada con sus antecesoras no tiene nada que hacer.