lunes, 28 de marzo de 2011

Empujad al mar mi barca

Erase una vez un niño cuyo padre era un carpintero y nació milagrosamente de una madre virgen. A pesar de este origen, aparentemente humilde, provenía de una ascendencia real. Su parto fue asistido por ángeles, pastores y hombres sabios que le entregaron como regalo oro, incienso y mirra. Al nacer fue perseguido por un tirano que asesinó a miles de niños. Cuando el niño creció hizo milagros y maravillas, podía resucitar a muertos y curar a leprosos, a ciegos y a sordos.
Sus enseñanzas predicaban en parábolas la caridad y el amor, por lo que llegó a tener varios discípulos que le llamaban “Jezeus” que significa “esencia pura”
Vivía pobre y quería a los pobres y algunas leyendas relatan que fue crucificado en un árbol. Después de morir resucitó y ascendió a los Cielos…y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

¿A qué creíais que estaba hablando de Jesucristo? Pues NO. El protagonista del cuento es Krishna, un dios hindú que nació unos 3000 años antes que Jesús.

Si os ponéis a investigar un poco descubriréis que la vida de Jesús no sólo tiene similitudes con la de Krishna, sino también con las de otros dioses paganos de la antigüedad como el dios egipcio Horus o el persa Mitra. En realidad todas las religiones son prácticamente iguales aunque las separen miles de años y miles de kilómetros. Se adoptan y se adaptan distintos rituales, símbolos, ideales, etc.

Con esto, lo que quiero decir, es que la religión tal y cómo la conocemos hoy, acabará muriendo pero nacerá otra que estará basada en está, la nueva morirá y aparecerá otra..y así hasta el fin de los tiempos porque aunque nos pese, la religión es algo innato al ser humano y esto porque es la respuesta fácil a todos los misterios de la vida, entre ellos LA MUERTE. El ser humano se inventa otra vida, otra esperanza y lo peor de todo es que nos lo creemos y no admitimos algo tan simple como que es el final. Un fin necesario para dar paso a lo nuevo.
Pues yo, cuando venga buscarme la parca, quiero que sea como la de Roy Scheider en All that Jazz, como un musical, cantando, bailando y despidiéndome de mis seres queridos. Bye, bye life.



4 comentarios:

Virginia dijo...

Como ya sabes que soy una antigua, yo prefiero despedirme con ésta otra (aunque sea un poquito religiosa):

http://www.youtube.com/watch?v=OUz4miNJsc4

Estamos hablando de Mr. Cole Porter. Ayudado, eso si, de Kevin Kline y Jonathan Pryce

(oh, si... y si te parece que tienes un avistamiento de John "ay Omá" Barrowman... es verdad... XD)

Monica dijo...

¡¡Qué buenaaa!!
Y con Barrowman ÑAM, ÑAM

Anonimo Martinez dijo...

Ni siquiera sabemos morir como Dior manda!!!

Joseph B Macgregor dijo...

Las dos secuencias que citáis son espléndidas y de mis favoritas!!

Besos y abrazos
Bronkus