lunes, 16 de enero de 2012

De la tierra a la luna

100 años antes de que Estados Unidos comenzara su conquista del espacio con las misiones Apollo, Julio Verne escribió su libro “De la tierra a la luna” en el que se podían (y pueden) encontrar similitudes asombrosas con un lanzamiento espacial real.
Muchos datos y cálculos del relato coinciden de manera sorprendente con los de las misiones Apollo, pero esto no se debe al hecho de que Verne fuera una especie de clarividente capaz de ver el futuro, sino a que era un hombre muy inteligente y muy informado sobre la actualidad de su tiempo y los avances científicos de su época, por ello fue capaz de imaginar un viaje a la luna tan parecido a como fue realmente. El libro trata sobre un grupo de entusiastas de las armas que después de la guerra civil norteamericana deciden que quieren disparar una bala de cañón a la luna. Al principio el vuelo sería no tripulado pero el temerario Michel Ardan se ofrece voluntariamente para tripularlo. Para probar la idea del vuelo tripulado, lanzan primero un gato y una ardilla (la NASA y los soviéticos usaron chimpancés en sus pruebas) y los rescatan en el mar. Dos norteamericanos se unen a Ardan y los tres con lanzados desde un enorme cañón ubicado en la Florida. Cuando regresan a la tierra caen en el océano Pacífico, lo cual es otra similitud con los verdaderos vuelos a la luna.
El emplazamiento que Verne eligió para el despegue en su libro esta a tan sólo 213 km. De Cabo Cañaveral, pero ¿eligió este lugar porque tenía poderes adivinatorios? Pues NO. Lo eligió sencillamente, porque Florida es una de las zonas de Estados Unidos más cercanas al ecuador, y el ecuador es el punto donde la tierra alcanza más velocidad en su rotación, por lo tanto es el lugar ideal para lanzar una nave con la suficiente velocidad para hacerla orbitar. También escogió ese lugar porque el mar estaba cerca y así, si algo salía mal, los restos caerían al agua y no sobre la población.
La nave de Verne sería construida principalmente de aluminio (un material nuevo que Verne decidió utilizar para su nave por su ligereza y resistencia). Tendría una masa de 19.250 libras. La masa de la cápsula del Apolo VIII (principalmente construida de aluminio) tenía una masa de 26.275 libras. Además la nave descrita en la novela tenía 4,57 metros de altura y 2,74 metros de diámetro y esto es muy parecido a los 3,9 metros de base y 3,6 metros de altura del Columbia del Apolo XI.
Otro detalle que describe Verne con pasmosa similitud al hecho real, es el fenómeno de ingravidez al que son sometidos los astronautas cuando viajan al espacio. Cuando comenzaron los viajes espaciales, los científicos no dejaban de asombrarse por la similitud de lo descrito por Julio Verne en su novela y lo que en la vida real viven los viajeros espaciales.

Verne explica muy bien el raciocino para llegar a las dimensiones y velocidades del proyectil y aunque hay algunos errores, son más sorprendentes los detalles que predice que los que no. Por ejemplo, uno de los (pocos) errores es el sistema de propulsión de la cápsula espacial. En la novela los astronautas son lanzados usando una enorme cantidad de pólvora en un gran cañón, cuya explosión dota a la cápsula en la que viajan, en tan sólo unas décimas de segundo, de una velocidad de más de 11 kilómetros por segundo. Semejante impulso implica una aceleración unas 400 veces mayor que la máxima que el cuerpo humano puede soportar. Los astronautas se habrían aplastado contra el suelo literalmente en el momento del lanzamiento.
Os dejo con la película de Melié “Viaje a la luna”. Es cortita, muda y en blanco y negro pero a mí siempre me han alucinado sus efectos especiales que están muy bien conseguidos para lo antigua que es, de 1902 ni más ni menos. Está basada en “De la tierra a la luna” de Julio Verne y en “Los primeros hombres en la luna” de H.G. Wells. También os dejo los enlaces a estos libros:
De la tierra a la luna
Los primeros hombres en la luna


5 comentarios:

Juanjo Ramírez dijo...

Mientras leía, pensaba: "Ojalá termine con el cort de Mélies!" ;)

Yo siempre he pensado, además de lo que tú has dicho, que probablemente los científicos de la Nasa habían leído a Verne y pudieron haberse dejado llevar por algunas de sus ideas. Es posible que Verne les allanara parte del camino, sólo en algunos aspectos.

Moniruki dijo...

pues si, Juanjo, de hecho muchos de los cálculos reales sse basaron en los de Verne.
De broma se suele decir que el verdadero director del proyecto Apolo fue Julio Verne.

Roy Bean dijo...

Moni contigo siempre se aprende algo, yo que soy un ignorante ni me han gustado mucho esos temas siempre me había preguntado porque Cabo Cañaveral y no Central Park. Gracias por la respuesta.

Saludos
ROy

alcorze dijo...

Geniales Verne y Wells y la película, sin duda. Me leí todos los libros de Verne de chaval y me siguen fascinando.

De esta temática hay una novela no muy conocida del otro gran autor de novelas de aventuras, Emilio Salgari. Se titula las maravillas del 2000 y es curiosa de leer.

Moniruki dijo...

Muchas gracias, Roy, además son esas cosas que cuando las conoces piensas:"joder, pues es verdad"
Alcorze, muchas gracias por la recomendación, que sepas que la tengo muy en cuenta.