jueves, 10 de noviembre de 2011

Sin noticias de Gurb

Dos extraterrestres llegan a la tierra con la intención de estudiarla. Aterrizan en una Barcelona en plena preparación para las Olimpiadas del 92, bueno, exactamente aterrizan en Sardanyola. Son seres de inteligencia pura, aunque carecen de sentido común y tampoco tienen un cuerpo físico, por lo cual tienen que tomar forma humana para poder mezclarse entre los habitantes sin llamar la atención. Uno de ellos, Gurb, bajo la forma de Marta Sánchez se va a investigar y ya no vuelve ni reporta ningún informe. Su compañero se queda SIN NOTICIAS DE GURB.

Sin noticias de Gurb es una novela corta de fácil lectura, pero os aviso, mejor leedla en privado y que no os pase como a mí, que la estaba leyendo en un lugar público, me entró la risa y la gente me miraba como si estuviera loca.

La historia está ambientada en el caos de una Barcelona anterior al 92, y aunque el tiempo ha pasado y evidentemente, algunos detalles temporales están desfasados, sigue siendo una novela muy, muy divertida. El autor es Eduardo Mendoza, uno de mis escritores favoritos, y aunque hoy en concreto os recomiende este, toda su obra es digna de leerse.

Una de las partes que más me gustó fue la conclusión (tan acertada) a la que llegó el extraterrestre sobre las diferencias entre ricos y pobres:

“Según parece, los seres humanos se dividen, entre otras categorías, en ricos y pobres. Es ésta una división a la que ellos conceden gran importancia, sin que se sepa por qué. La diferencia fundamental entre los ricos y los pobres parece ser ésta: que los ricos, allí donde van, no pagan, por más que adquieran o consuman lo que se les antoje. Los pobres, en cambio, pagan hasta por sudar. La exención de que gozan los ricos puede venirles de antiguo o haber sido obtenida recientemente, o ser transitoria, o ser fingida; en resumidas cuentas, lo mismo da. Desde el punto de vista estadístico, parece demostrado que los ricos viven más y mejor que los pobres, que son más altos, más sanos y más guapos, que se divierten más, viajan a lugares más exóticos, reciben mejor educación, trabajan menos, se rodean de mayores comodidades, tienen más ropa, sobre todo de entretiempo, son mejor atendidos en la enfermedad, son enterrados con más boato y son recordados por más tiempo. También tienen más probabilidades de salir retratados en periódicos, revistas y almanaques.”